Manuel Revuelta es el director de "El otro país". Veterano de la contrainformación, desde el tiempo en que impulsó el diario "Liberación", o ahora que escribe en las páginas de "Le Monde Diplomatique" y la revista "Artículo 20".
¿Cómo se comportaron los medios de comunicación en la guerra de los Balcanes?
Los medios en general se han comportado como prensa activista de apoyo bélico a la OTAN. Los editoriales y titulares de casi todos los periódicos de ámbito estatal, tanto en España como en el resto de Europa, construyeron informaciones a favor de la guerra. Las televisiones llegaron a términos espectaculares. En el caso británico, fue escandaloso, ya que el portavoz del Gobierno, Alistair Campbell, se dedicó a presionar aún más a la BBC y a otros medios para que redoblaran su información de apoyo a la política belicista.
¿Esa actitud abarcó también a los periodistas?
La mayoría de los "especialistas" enviados al campo de batalla tuvieron una tendencia muy negativa y muy pro OTAN. Por supuesto que hubo matices y honrosas excepciones, pero la mayoría han sido siniestros en cómo dieron la información que le convenía a EEUU y sumamente beligerantes, gratuitamente beligerantes. Hubo incluso directores de medios que para justificar el tipo de información que daban algunos enviados desde Belgrado, mostrando las atrocidades que producían los bombardeos anglosajones, decían que sufrían el llamado "síndrome de Estocolmo". Se dieron casos, como el de la TV holandesa, que pidió a sus periodistas que "no dramatizaran" tanto lo que estaban viendo (cadáveres destrozados por los misiles norteamericanos y europeos) y que incluso llevaran mantas para tapar los restos de personas muertas o mutiladas, ya que eso podía redundar en "propaganda pro Milosevic". O como ocurrió con Tele 5, que uno de los jefes del informativo le dijo en directo a su enviado que describía los efectos de los bombardeos en belgrado: "... pero para contar algo realmente grave debes ir junto a los refugiados de Kosovo", en una actitud de planificación grosera de la realidad".
¿Qué ha cambiado desde la Guerra del Golfo en cuanto a cobertura periodística?
Indudablemente se ha avanzado en la manipulación y se cuenta para ello con cierta complicidad que se logra en el auditorio, debido precisamente a machacar en un solo sentido. Esto se nota en las televisiones, donde se le hace un guiño al televidente sobre las bondades de una operación de exterminio como la que lanzaron sobre Yugoslavia. Utilizan palabras que calan hondo en la gente, como "guerra humanitaria" o "daños colaterales" y a fuerza de tanto decirlas se termina sometiendo al espectador a aceptarlas pasivamente. Esto también puede generar contradicciones, sobre todo si el que escucha o ve es una persona anti belicista, que observa cómo se le intenta convencer de que matar, mutilar o destruir es algo maravilloso para la paz en el mundo.
¿Prosigue la manipulación?
Para los medios la guerra sigue, por el tipo de información que se ofrece o por la que se omite. En Gran Bretaña, continúa la histeria belicista que tiene que ver con la política de Blair y de su portavoz, Campbell, un sujeto que viene de trabajar en un periódico sensacionalista como el "Daily Mirror". Todos ellos han reducido al laborismo a una política mediática de corte fascista. Lo mismo vale para Alemania.
¿Coincide con las acusaciones hechas por Robert Fisk contra la CNN?
Fisk es un hombre con un prestigio tremendo, ya que se trata de uno de los grandes expertos en Oriente Medio y el Mediterráneo. Cuenta cosas gravísimas, como que la CNN fue advertida la noche que se bombardeó la TV yugoslava, para que sacaran su material. La otra historia que relata Fisk es que los de la CNN invitaron a una entrevista, esa misma noche, al ministro de Información de Yugoslavia. Le pidieron, eso sí, que llegara antes de las 14.00 para que lo pudieran maquillar. A las 14.07 los misiles destruían la TV yugoslava y el ministro no estaba porque se retrasó involuntariamente, pero la que sí murió en el bombardeo fue la maquilladora.
¿Cree que esa manipulación es comparable a la que se dio en tiempos del nazismo?
No tengo ninguna duda de que la estrategia informativa anglosajona actual es peor, a nivel de manipulación, que la estructurada por Goebbels, por los nazis. Yo, en esa guerra, obviamente estaba con los aliados, pero no me equivoco si digo que EEUU manipuló a la opinión pública mucho más que los propios nazis. Esto viene de lejos, pero hoy tienen un terreno libre de obstáculos para hacer lo que les plazca.
¿Tuvo fisuras el discurso oficial lanzado por la OTAN?
Varias. En principio, con la cortedad que le caracteriza, Solana "no daba bien" a nivel de imagen. Se lo veía con cara preocupada y eso implicaba para sus jefes que las cosas no andaban bien. Cuando se dieron cuenta de que las cosas no iban tan bien (en cuanto a imagen), Campbell dijo esta bonita frase para la historia: "A los periodistas no hay que darles tantos datos sino contarles historias".
¿Cómo funcionó la idea de editar "El otro país", con artículos de Chomsky, Petras, Howard Zinn o Ramsey Clark?
Tuvo cierto éxito ya que se vendió muy bien fuera del mercado tradicional. Cubrimos un espacio que estaba vacío. Demostramos que se podía hacer un medio de izquierdas con muy pocos medios. Nos planteamos hacerlo desde un grupo de periodistas y no desde una organización, negándonos a ser el vocero de una "coordinadora contra la guerra". Apostamos por la independencia y a hacerlo lo más profesionalmente posible y creo que el resultado ha sido bastante bueno.
Sin embargo, los acusaron de ser pro Milosevic.
Este asunto de pro o anti Milosevic me parece una cosa bastante cretina. Yo nunca me preocupé en saber si el general Noriega era más o menos chorizo que Endara, y sí quién era el enemigo que los invadía, que es el de siempre, EEUU. No tengo la menor simpatía por Sadam Husein y no se ni cómo se llaman los generales que mandan en Sudán, pero estoy totalmente en contra de que se bombardeen sus países y se mate a la población civil por caprichos de Washington. Con lo de Milosevic ocurrió lo mismo. Para mí, es un político oportunista y tan sinvergüenza como González, Aznar, Blair o Schröder. Y no digo Clinton, porque se trata ya de un individuo peligrosísimo. Personalmente tengo antipatía por Milosevic, pero no puedo apoyar esa incorporación de la estrategia informativa de la OTAN a la discusión de la izquierda. No paso ni pasaré por ese aro.